Pink Dolly Day: cómo usar una convención de muñecas para una causa benéfica

El post de hoy trata de la crónica del evento Pink Dolly Day, el día para todos los amantes de las muñecas, ya sean BJD, Pullips, Blythes, Monster High, Obitsus… ¿Y qué es el Pink Dolly Day? Una excusa más para reunir a todos los amantes de este hobby que levanta pasiones (para bien o para mal, algo remueve tu estómago); también, ser el punto de encuentro entre aficionados y profesionales.

No sólo eso, una buena causa rodea este tinglado: los beneficios obtenidos tras montar el sarao irán destinados a organizaciones para que se dediquen a investigar cómo curar el cáncer de mama y dar apoyo a los pacientes.

Así que el pasado 4 de junio fui al Hotel Catalonia en Plaza España y, cómo no, fui una de las primeras en hacer cola, como va siendo habitual en mí. La entrada costó 12 euros y te regalaban un welcome pack. Por si te interesa, por 5 euros puedes recibir la bolsa rosa y de paso colaboras con la campaña solidaria de lucha contra el cáncer de mama.

welcome-pack

Debo decir que el lugar se me antojó pequeño. Las comparaciones son odiosas y no podía evitar recordar la primera edición de la Dolls&Party. Pero no puedo compararla. Esto es algo nuevo, es la primera edición del Dolly Day. Así que eliminemos esos recuerdos y te hablaré de lo sucedido lo más justa posible.

¿Merecía la pena pagar una entrada de 12 euros? Absolutamente no. Pero, soy consciente de que el lugar donde se ha celebrado tiene un alto coste y ello conlleva ese precio. ¿Injusto? La verdad es que no. En mi opinión, el sitio era muy bueno y excelentemente bien comunicado con el transporte público. Tres enormes pantallas decoraban un lado de la pared donde se anunciaron algunos sorteos. 

Se hizo en la planta -1, con lo que tuvimos mucha tranquilidad y por primera vez, no noté que los trabajadores del hotel me miraran con cara de: adónde va la friki ésta. Oye, no te rías, pero me miraron despectivamente el año pasado en la Doll&Party. Cuando entré en el hotel lo primero que me dijo uno de los recepcionistas fue que los del evento “ese de muñecas” es por allá (le faltó escupirme). La verdad es que no me importaría pagar otra vez 12 euros sólo por el sitio más que por el contenido. 

A las 10:30 de la mañana se abrieron las puertas, con rabiosa puntualidad. Algo que agradezco enormemente. Si algo me hace sacar espuma por la boca son los retrasos. De eso no me puedo quejar, las actividades se fueron sucediendo dentro del calendario marcado. Una bendición. Mecachis, en este evento no puedo quejarme de retrasos. Tampoco de personal poco competitivo. Todo lo contrario.

Los miembros del staff de la Pink Dolly Day estaban informados de todo. Hicieron bien sus deberes. También respondieron con suma rapidez y amabilidad a cualquier rebelión. Por ejemplo, cuando se abrieron las puertas, lo primero que querían mis amigas era apuntarse a los talleres. Sin embargo, les dijeron que hasta las once no se podría. Ellas se enfadaron porque habían madrugado mucho para hacer la cola. La verdad, las entiendo y fastidia la doble cola. Pero al segundo de escucharlas, las chicas del staff empatizaron con ellas y sacaron la hoja de inscripciones. 

Ese día se celebraron dos talleres: cómo hacer una peluca de fur y cómo maquillar a tu muñeca. El primero estaba a cargo de Michiru y el segundo por Akai. Aunque sólo había diez plazas, en realidad, cualquiera pudo seguir el taller sin inscribirse. Las diez plazas era por el número de sillas. Y eso está bien porque no pierdes la oportunidad de informarte más sobre el hobby de la mano de personas profesionales. Bueno, en el único que supone una diferencia ser de los primeros en apuntarse fue en el de maquillaje porque regalaban una cabeza de obitsu.

Yo me apunté a los dos. No es que me hiciera especial ilusión pero sentía curiosidad por cómo se desarrollarían los talleres. El de pelucas de alpaca, a cargo de Michiru, estuvo bien porque explicó resumidamente los pasos para crear un gorrito con tela y cola para la cabeza a modo de silicone cap. Despues trucos sobre cómo pegar mechón a mechón los pelos de alpaca la peluca sin perder pelo en el proceso, crear peinados, dónde adquirir los materiales y otros tips.

El de maquillaje me inscribí sobre todo porque una de mis amigas no podía ir al taller y necesitaba la cabeza obitsu para su trabajo. Pero la verdad es que ver a Akai en acción fue espectacular. Soy fan del arduo trabajo de las buenas maquilladoras. No es fácil crear profundidad. Aquello que a ella le sale tan natural tiene detrás muchas horas de repetición. Siempre he querido maquillar pero no tengo el tiempo para hacerlo. Pero no me apeno. Me gusta invertir en un profesional. Un trabajo bien hecho merece recompensa, aunque la gente no quiera darse cuenta. Si no sabes maquillar, apuesta por un profesional. Muchos buscan el lema “bueno, bonito y barato”. Eso no existe.

En cuanto a los stands. Se dice pronto 44, el número total de puestos en el Pink Dolly Day. Aproximadamente el mismo número que la primera edición de la Dolls&Party. ¿Te puedes creer que se me hizo el recorrido pequeño? A la media hora, más o menos, ya lo había visto todo. Eché en falta la venta de muñecas, ropa, zapatos, ojos, pelucas… ¿Es que no había nada de eso? Pues sí pero me dio la sensación de que poca variedad. Un miembro del stand explica que esta sensación se ha dado porque la sala es más cuadrada y se ha querido dejar más espacio en los pasillos.  

Pero no culpo a nadie. Son los propios artistas de los stands quienes valoran si merece la pena apuntarse, asumir el gasto y emprender el viaje. Si los números no les salen, no vuelven. Es una pena pero lo comprendo. Sólo espero que no sea así cada año y el número de stands crezcan. Hablé con algunas chicas de los puestos y todas coinciden en decirme que están muy contentas con el trato recibido por parte de los miembros del staff. Con esto no sugiero que la culpa de la ausencia de algunas marcas sea por el trato. Como he dicho al principio, al final es don dinero quien manda. Pero me parece que no se valora con justicia un evento así. Aunque no se compre, la publicidad y visibilidad que se obtiene acudiendo a estas convenciones es más importante. 

Siendo sincera, pagué la entrada y me metí el madrugón de mi vida porque esperaba con ilusión la “mercancía” de Fairyland. Aduanas retuvo el paquete. Dicen que en pocos días o incluso el día 6 se sabrá algo más en su Facebook

Pero por desgracia la caja con lo que enviaba esta casa coreana no llegó a tiempo. Me llevé decepción. Así que me puse a mirar qué me podía comprar. Vale, el unicornio de Fuego Fatuo es precioso y me tienta pero prefiero el kitsune. De hecho, algún día le haré el pedido del kitsune con el mismo material del que hizo el hurón.

No soy fan de las blythes, Monster High, pullips… todavía. Por lo que quizás viera el evento como más pequeño porque esos stands como que los elimino con mis gafas de rayos ultraresina.

Al final compré un fuego fatuo, valga la redundancia, del artista Álvaro Herranz de Fuego Fatuo, dos bebés dragón (uno para mi novio y el otro para mí) y un mini baby Lapis de Aileen Doll. La verdad, me fui contenta con el resultado.

En cuanto al tema de sorteos. Todo se hizo correctamente. Nadie puede quejarse del resultado porque todo fue bien repartido. Como la lotería de navidad. Incluso a una amiga de mi grupo del hobby le tocó algo. Bueno, sí hay algo que no comprendí. Me desilusionó que los dragones se sortearan en conjunto. Pensé que cada uno se sortearía individualmente pero no fue así. Creo que hubiera sido más justo. De todos modos, un miembro del staff explica que la idea principal era sortearlos por separado pero fue la propia compañía Aileen Doll la que solicitó expresamente que se hiciera de aquella manera para que el premio fuera mayor. Judith Romero, responsable del evento, hizo llegar estas quejas a la casa coreana y lo han aceptado. “Al menos ahora entendió el concepto y el año que viene se sortearán separados”, aclara.

Quiero terminar el artículo diciendo que en realidad hay pocas pegas para este evento que opino que se ha desarrollado con profesionalidad. La verdad es que se va aprendiendo de los errores y la lista de cosas negativas se van diluyendo año tras año. Yo exijo mucho de los eventos pero porque siempre pienso que puede mejorar. Sobre todo si hay personas que son capaces de aceptar las críticas buenas o malas y tienen la madurez para corregirlos. Tener la capacidad de escuchar y responder. No con palabras sino con actos, con eventos cada vez mejores. Eso os hace grandes, miembros del staff de la Pink Dolly Day.

Sólo os exijo que lo bueno lo conservéis y que reinventéis el panorama. Casi nada. Termino con una galería para que podáis ver más.

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